El Programa GAMER - La Era de los Sheitans - DIGITAL

El Programa GAMER – La Era de los Sheitans – Capítulo 11 – La mejor videojugadora del mundo

El auditorio estaba abarrotado, albergaba a casi diez mil ruidosos y ansiosos espectadores, así como a cientos de miembros del staff que se encargaban de que todo funcione adecuadamente. El acontecimiento que atraía a tal multitud era llamado «First Person Shooter; World Tournament, 3rd. Edition». Todo el evento tenía una duración aproximada de seis meses y se desarrollaba alrededor del mundo con eliminatorias llevadas a cabo localmente hasta llegar al Gran Evento, donde sólo treinta y dos jugadores participarían en la culminación de la competencia, la cual sería en vivo desde la exposición de entretenimiento electrónico más grande en el mundo con lo que, además de los miles de afortunados asistentes que presenciaban el desenlace del torneo que definiría al mejor videojugador del año, millones de jugadores observaban desde sus consolas y computadoras mediante Live Stream en la comodidad de sus hogares. Este era uno de los famosos e-sports, eventos competitivos de videojuegos, patrocinados por las más reconocidas empresas del ramo tecnológico que deseaban promover sus nuevos productos entre sus consumidores directos. El evento fue precedido de conferencias, demostraciones y entrevistas con los participantes, que eran tratados como estrellas de rock en un ambiente como tal; los deportistas electrónicos eran ya una sensación gracias a las recientes tecnologías que llevaban las novedades a todo sitio.

La esperada final se componía de un torneo donde participaban ocho equipos de videojugadores, cada uno conformado por cuatro individuos. El equipo ganador sería el que tuviera al menos a uno de sus elementos en activo tras la finalización de la competencia; mientras que el jugador más valioso sería el que más puntos alcanzara. Sentados en hileras, ataviados con uniformes cubiertos de anuncios patrocinados, utilizando diademas inalámbricas y frente a monitores de alta definición de cuarenta pulgadas, cada jugador hacía lo que podía por llevarse a casa el anhelado premio en efectivo, así como el título de El Mejor Jugador del Mundo.

Los videojugadores participantes hacían su mejor esfuerzo, se organizaban, mantenían constante comunicación con el resto de sus compañeros. Uno a uno empezaban a caer, lo que era seguido de gritos y enojo del pobre perdedor, al mismo tiempo la multitud vitoreaba las hazañas de los que se mantenían en la jugada. Cada Head Shot, cada Killing Spree, cada granada bien colocada, era seguida de aplausos y exclamaciones de asombro de parte de los comentaristas que se encargaban de poner ambiente a las jugadas.

—¡Quítate de ahí, quítate de ahí!

—¡No me distraigas, ve, corre, corre, corre! —Eran los comentarios usuales de los participantes, comentarios que no eran audibles por el público quienes sólo escuchaban sonidos de explosiones, disparos y a los divertidos comentaristas que imprimían muchísima energía a cada palabra que decían.

—¡¡¡Y SHEENA CONECTA UNO MÁS DIRECTO A LA CABEZA, PARECE QUE ESTO ESTÁ DEFINIDO!!!

—Tiene un gran control de sus disparos, su puntería es casi perfecta, creo que se llevará el MVP por segundo año consecutivo.

—¡¡¡SANTO CIELO, ¿CÓMO PUDO EVADIRLO?!!!

—Esta chica es sensacional, es fuera de serie, ha tomado el control de las armas de poder, conoce a la perfección los mapas y usa el terreno a su beneficio. Insisto que ella está demostrando que las mujeres pueden lograr cosas sorprendentes en este mundo.

—¡¡¡Y SE ACABA EL JUEGO!!! ¡¡¡ES NUEVAMENTE PRÄMENSTRUELLES SYNDROM EL QUE SE LLEVA EL CAMPEONATO, LAS CHICAS SON BICAMPEONAS!!!

—Es sorprendente ver cómo los tiempos han cambiado y un equipo formado por mujeres ya se ha llevado dos años consecutivos este premio.

—Gran parte de ese mérito se lo deben a Sheena, la chica es un demonio en los First Person Shooter, verla jugar es como ver una danza moderna.

El enfrentamiento terminó con gritos y aplausos del público, el equipo llamado Prämenstruelles Syndrom era el favorito a llevarse el campeonato por segunda ocasión y ratificaron su etiqueta alcanzando el trofeo. Era conformado únicamente por mujeres, razón que les había ganado notoriedad, sus logros en torneos les había permitido grandes patrocinios; ya habían ganado varias competencias en otros países y este era el segundo título internacional que se llevaban a la bolsa.

—¡SHEENA, SHEENA! ¿Qué sientes ahora que tu equipo vuelve a ganar el campeonato, y en especial tú que una vez más eres el Jugador Más Valioso?

—Es una experiencia increíble, practicamos muy duro todo este tiempo y es genial que tengamos esta asombrosa recompensa.

Aunque la chica hablaba muy bien el idioma, se le podía escuchar un leve acento que revelaba que no era del país donde se desarrollaba la competencia. Sheena era la fundadora del equipo que tenía ya casi cuatro años participando en este tipo de competencias. En la actualidad se había convertido en una de las videojugadoras profesionales más reconocidas en el ámbito del entretenimiento electrónico y ahora también era considerada la mejor jugadora de First Person Shooter en el mundo. Ya había logrado una importante fama en internet, era constantemente entrevistada por los sitios más populares y sus sesiones de entrenamiento en vivo le daban millones de visitas así como ingresos nada despreciables.

—La mejor jugadora del mundo, ¿Crees que es un título bien merecido?

—Claro que sí, ha sido algo para lo que he estado practicando por años, pocas personas tenían confianza en mí como videojugadora profesional por ser mujer, pero creo que estamos demostrando que no importa el sexo en estas competencias; somos tan buenas o mejores que cualquiera.

Estaba visiblemente feliz por la victoria, sonriendo a cada momento, saludaba constantemente a las personas que pasaban a su lado, gustosa aceptaba tomarse fotografías con quien se lo pidiera; la chica de verdad disfrutaba la notoriedad y la fama. Su felicidad era completa, además del cuantioso premio en efectivo que representaba esta victoria, los ingresos por publicidad y patrocinios llegarían en grande, buenas cosas venían para ella y sus compañeras en el futuro.

—¿Algún comentario para tus seguidores? Supongo que sabes lo popular que eres con los jóvenes.

—Sólo que sigan apoyándonos a nosotras y a los e-sports, y muchas gracias por todas sus muestras de cariño. —Respondió sonriendo.

—¿Qué le dices a Kl4ws? Le volviste a ganar en la final.

—Es un gran jugador, lo respeto mucho; no ha sido fácil vencerlo cada que me toca enfrentarlo pero afortunadamente las cosas me han salido bien contra él, ¡aunque creo que ya debe odiarme jajaja!

—Una cosa más que siempre he querido preguntarte, ¿Qué significa tu apodo?

—¡Jaja, me lo preguntan mucho! —Dijo sonriendo mientras se pasaba una mano por el cabello, quitándose la diadema de voz. —Es un personaje de anime, una guerrera a quien siempre admiré por su fuerza y su valor al estar en un mundo de hombres y hacerse respetar, quisiera ser como ella, además su nombre se parece un poco al mío y por eso siempre me gustó.

—¿Te llamas Sharon verdad?

—Sí, así es.

La entrevista terminó, Sharon y sus compañeras fueron al podio donde se les entregó su premio mientras un aluvión de personas no dejaba de fotografiarlas, la chica y sus compañeras sonreían y posaban para sus seguidores; terminado el evento de premiación se dispusieron a asistir a la gran fiesta que los organizadores siempre preparaban para los participantes y asistentes.

Con esta victoria Sharon ya era la mejor videojugadora del mundo en first person shooter. Era una joven y atractiva chica de veintidós años, piel de alabastro, cabello rubio y corto, un poco por encima de los hombros; alta para ser mujer pues medía 1.74 mts. de estatura y además era muy delgada; sus ojos, de un color celeste pálido, eran una de sus características más destacadas. A diferencia de la mayoría de sus compañeros videojugadores en todo el mundo, Sharon se mantenía en excelente forma física pues su buena apariencia le representaba ingresos extra por publicidad y mayor atención de los medios especializados. Era así que para ella verse bien era más una cuestión de negocios que de vanidad, aunque esto último también le era muy importante. La chica era una persona sociable y agradable que realmente disfrutaba de la atención y la notoriedad que la fama le otorgaba, gustaba de saberse admirada; era coqueta por naturaleza y lo demostraba a cada momento. Una chica muy bonita que, por su físico, no se asumiría que jugase videojuegos y sin embargo jugar era su profesión y en eso era la mejor. Mostraba una gran autoconfianza, analizaba las situaciones rápidamente y encontraba las alternativas más viables a cualquier problemática. Definitivamente sabía valerse por su cuenta, era una líder natural y, ciertamente, manipuladora; sabía como ganarse la confianza de cualquiera, en especial de los hombres, y así lograba que hicieran lo que ella quisiera. Estaba al tope de la lista de videojugadores buscados por el Programa GAMER y fue de las primeras en llegar a Blossom. En la semana de tutoría superó, y ampliamente, las expectativas de los directivos del programa y, después de verla desenvolverse en vivo, con apenas un poco de instrucción, incrementó la confianza que los líderes mundiales pusieron en el proyecto de Bushnell y Baer. —»Alta capacidad de adaptación a medios adversos, excelente condición física, liderazgo natural. Sabe anticiparse a las intenciones de las personas. Importante desarrollar al máximo sus aptitudes». Fue lo que se podía leer en su expediente.

La fiesta post torneo era un suceso al que cualquier videojugador soñaría con participar, a ella acudían no sólo los participantes sino también diferentes medios de comunicación que cubrían el evento, personalidades de cine e internet, desarrolladores de videojuegos y representantes de las compañías. Había comida y bebida en abundancia y era amenizado por una popular banda musical que realizaba covers de música de videojuegos.

En una de las pequeñas salas lounge, dedicadas a los negocios, Sharon se encontraba rodeada por representantes de varias empresas quienes buscaban tenerla como la imagen para sus productos; la fiesta era una gran oportunidad para acercársele y entablar alguna negociación. Aunque todo su equipo era campeón y, por lo mismo, merecedores de atención, era Sharon la estrella y la imagen principal de Prämenstruelles Syndrom, por ello la querían precisamente a ella. Después de alguna conversación uno de ellos le pidió ir a hablar en privado para ofrecerle un mejor contrato.

—Pensamos que serías la imagen ideal para nuestra marca, haces que jugar sea visto como algo elegante, como algo que la gente «cool» hace; creemos que con tu apariencia y tu habilidad podemos motivar a más personas a jugar nuestros juegos.

El representante trabajaba para una de las compañías más grandes que existían en la industria, era una celebridad en el medio de los videojuegos por su forma controversial de dar a conocer las novedades de sus productos y su forma tan directa de hablar con los clientes. Era común que se le entrevistara en medios de comunicación, un hombre reconocido por los aficionados al entretenimiento electrónico. Su enorme frente, incrementada por su calvicie, barba de candado, cabello gris y ojos inquisitivos eran todo lo que necesitaba para que se le reconociera en cualquier lado.

—Gracias señor Moore, la verdad soy una gran admiradora de los juegos de su empresa, me encantaría trabajar con ustedes pero, ¿no estaba Kl4ws ya haciendo esa función?

Ella ya había sido la encargada de vencerlo en dos ocasiones consecutivas y eso había llevado a una relación tensa entre ambos. Kl4ws era, hasta antes de la llegada de Sharon, el mejor videojugador del mundo y la imagen soñada de muchas compañías, el que esta joven novata le estuviera robando sus oportunidades ya se estaba convirtiendo en un problema.

—Sí, Kl4ws ha sido un muy buen integrante de nuestro equipo de promoción, creemos que es importante tenerlos a ustedes dos, ambos tienen la imagen que queremos transmitir a nuestros consumidores.

—… Lo que pasa es que él y yo no nos llevamos muy bien, no creo que le agrade que trabajemos para la misma empresa.

—No necesitas preocuparte por eso, ni siquiera se verían la mayor parte del tiempo, además el drama entre ustedes también es un factor que nos interesa, son trend topic cada que se enfrentan; el público imagina que hubo romance entre ustedes.

—… ¿En serio? No estaba enterada… —Comentó Sharon con cierto desprecio. —Estaré encantada de reunirme con ustedes después para hablar del contrato y del dinero. —Era directa y no ocultaba sus intereses económicos.

—Excelente querida amiga, te aseguro que no te arrepentirás.

La fiesta seguía su curso normal, el mismo de años anteriores. Las personalidades se embriagaban, la música sonaba fuerte y el sitio se encontraba siempre atestado. Hubiera sido un evento como los de costumbre hasta que un fuerte temblor detuvo el festejo, las luces se apagaron y los invitados se quedaron estáticos sin saber qué es lo que estaba ocurriendo ni a dónde moverse.

—¿Qué está pasando? —Comentó asustada una de las invitadas.

—Debe ser un pequeño terremoto, son de lo más comunes en esta ciudad. —Le respondió su acompañante.

Los asistentes hablaban entre ellos en voz baja, buscando tranquilizarse. Existía preocupación pues la zona era famosa por su actividad sísmica. Pese a que el temblor no fue muy fuerte no era de esperarse que las luces se apagaran y eso ocasionó un leve estado de alarma entre la concurrencia.

—No se asusten, no debe ser nada grave. —Sharon, que había vuelto con sus amigas y con el resto de sus acompañantes, trataba calmarlas, aunque ella no era la de mayor edad siempre tomaba el rol de líder y disfrutaba haciéndolo. —Mantengámonos cerca y esperemos nos digan qué hacer, mientras tanto, Brooke, tú que vives aquí, sé que es tarde pero marca por favor a alguien que te pueda contar qué está pasando. —Ordenó finalmente, aunque siempre sonreía y seducía con su rostro de ángel, era bastante mandona.

—Las líneas están saturadas. —Añadió Brooke.

—Tampoco tengo señal de internet. —Dijo Ingrid, otra de las integrantes del equipo.

—¿Qué deberíamos hacer? —Preguntó Grethel, la integrante restante del grupo.

—Sólo estemos tranquilas, mantengámonos cerca. —Le dijo a sus compañeras y a sus acompañantes. Aunque generalmente tenía buen control del idioma, su acento se comenzaba a marcar cuando estaba bajo una fuerte tensión; esas últimas palabras las dijo con un fuerte acento por lo que sus compañeras se intranquilizaron, Sharon estaba asustada y ella no se asustaba por cualquier cosa.

La oscuridad no era absoluta pues había abundancia de teléfonos celulares y cámaras de video, así como azuladas luces de emergencia. El aspecto del lugar en tales condiciones lumínicas la hacía parecer una película de ciencia ficción. Aunque la música había dejado de sonar no reinaba el silencio pues todos los grupos hablaban entre sí en voz baja. Se alcanzaban a escuchar tanto muestras de preocupación como bromas y jugueteos; el ambiente no era saturado por personas precisamente muy maduras. El escenario se sentía relativamente aterrador pues era de madrugada, existía una sensación de abandono de parte de los asistentes, no importaba la cantidad de ellos. Tras casi una hora en tal condición, y sin haberse restablecido el servicio eléctrico, un grupo de seguridad ingresó y comenzó a sacar a los asistentes del lugar, escoltándolos hacia el lobby.

Los cientos de invitados a la fiesta, únicos que aún quedaban en el edificio a aquellas horas, se encontraban resguardados en el vestíbulo, donde habían reunido al resto del staff del lugar y a las fuerzas de seguridad locales para tratar de mantener las cosas bajo el máximo control.

—¿Alguien podría decirnos qué sucede? —Preguntó Brooke a uno de los guardias que se encontraba en la proximidad. —Estamos muy preocupadas.

Su rostro reflejaba gran consternación pues tenía a su familia en esa ciudad, lo que fuera que estuviese sucediendo, de ser grave, podría afectarlos. Brooke era una agradable chica de veinticinco años, no tan atractiva como Sharon pero bonita sin lugar a dudas. De muy baja estatura con apenas 1.50 mts, cabello más corto que el de su líder de grupo, rojo y con mechas rubias al frente, tímidos ojos verdes y una voz más profunda de lo que se esperaría de alguien de su tamaño; su pequeña estatura la hacía verse más joven de lo que en realidad era. Se encontraba en buena condición física aunque su ancha cadera mostraba que necesitaba actividad intensa para mantenerse delgada. Tenía una personalidad sumamente dulce y agradable, no buscaba sobresalir ni dirigir y estaba feliz siguiendo las instrucciones de su amiga. Era alguien con quien cualquier persona podría reír pues le pasaban infinidad de situaciones, muchas a causa de ser «verticalmente discapacitada» como ella decía al respecto de su tamaño. A diferencia de sus otras tres compañeras, Brooke era ciudadana local, las conoció en un viaje que hiciera algunos años atrás y se había hecho buena amiga de Sharon; cuando ésta última comenzó a destacar en el mundo de los videojuegos y decidió armar su equipo, fue a la primera a quien le pidió formar parte de él e incluso fue Brooke quien propuso el nombre de Prämenstruellen Syndrom pues se le hizo gracioso por ser un equipo conformado únicamente por mujeres. Su posición en el grupo era de soporte, tomando un rol curativo o asistencial siempre que el juego en que compitieran lo permitiera. No era muy buena jugando pero seguía bien las instrucciones y eso le permitía mantenerse en un nivel competitivo siempre y cuando tuviera un buen líder. Fue enviada a Blossom junto con el primer grupo de jugadores pues, aunque no estaba al tope de las listas, era parte del equipo campeón y además era quien menos habría de viajar para llegar al campamento. En las tutorías hizo buen equipo con sus compañeras aunque no destacó a nivel individual. «Buena relación con los demás, fácil de dirigir». Eran los puntos positivos que se encontraban en su expediente. «Mejorar su capacidad de decisión, indefensa si queda sola». Eran las señales de alarma para ella.

—Está sucediendo… algo, sabrán más cuando estén viendo la televisión, no me creerían si se los digo. —Fue la respuesta de un emocionalmente ausente, quizá desconcertado, miembro de seguridad.

—Nunca tarda tanto en volver la energía. —Brooke estaba muy nerviosa, los esfuerzos de Sharon por calmarla no habían dado resultado. Estaba preocupada por su familia, por la seguridad de todos en el lugar y claro, por su propia suerte.

—Trata de tranquilizarte chiquilina. —Le dijo Ingrid, como Brooke era la más orientada a la frustración y padecía de neurosis social, le decían chiquilina cuando trataban de tranquilizarla, ya fuera en medio del campo de batalla virtual, en medio de una entrevista o en una situación social incómoda, llamarle de ese modo solía ayudarle a tranquilizarla.

—Creo que me estoy hiperventilando.

—Si fuera algo tan serio, ¿no crees que ya nos habrían dicho o nos estarían llevando a otro lado? —Sharon tenía una forma muy pragmática de ver las cosas, no se preocupaba por aquello que no estuviera directamente en sus manos el solucionar.

Todos en el lobby estaban teniendo una experiencia muy similar a la del grupo de videojugadoras, todos buscaban respuestas, todos trataban de tranquilizarse y ninguno de los guardias aceptaban a decir nada más allá de: «lo verán por televisión».

Para las chicas de Prämenstruelles Syndrom y el grupo de personas que las acompañaba era todavía peor, siendo la mayoría de origen extranjero, estaban muy lejos de casa por lo que la sensación de desamparo era mayor. Aunque trataba de demostrarlo lo menos que pudiera, Sharon estaba asustada; aun nadie en el lugar sabía si lo que estaba sucediendo era mundial o si era un incidente local: ¿sismos? ¿Terroristas? ¿Alguna epidemia? Viendo el tipo de personalidad de los presentes, no faltó quien asegurara que por fin se habría desatado el holocausto zombi.

Un par de horas más habían transcurrido y no había nadie que supiera lo que sucedía, sin embargo no permitían a nadie irse a sus casas. Ya estaba cercano el amanecer cuando ingresaron al lobby autoridades militares con la intención de llevar en grupos a los asistentes hacia sus respectivos hoteles.

—¡Sharon, amiga mía!

Las amistosas palabras provenían del señor Moore, quien había permanecido en el lugar todo este tiempo. Se acercaba a Sharon y al resto del grupo rápidamente.

—¿Se le ofrece algo señor Moore?

—Hablé con los directivos de mi empresa y deseamos ofrecerles a todos ustedes un avión privado para que regresen cuanto antes a sus casas. —Dijo sonriendo nerviosamente. —A la señorita Brooke la llevaremos directamente a su casa e inmediatamente después llevaremos a todo su grupo al aeropuerto.

No era un ofrecimiento que alguien quisiera rechazar, todos deseaban volver cuanto antes a sus casas, aún si todo este alboroto fuera por algo menor nadie deseaba pasar largas horas esperando en una aerolínea comercial por lo que aceptaron de buena gana.

—Le comento amiga Sharon, que Kl4ws y su equipo también irán con ustedes, ¿no hay problema verdad?

—Por mí está perfecto.

Tras un par de horas de preparaciones, todos los miembros de Prämenstruelles Syndrom junto con el resto de los equipos patrocinados por la empresa a la que el señor Moore representaba, se encontraban volando a casa; Brooke había sido llevada a su domicilio y el grupo no se volvería a ver ni a hablar sino hasta dentro de seis meses.

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