El Programa GAMER - La Era de los Sheitans - DIGITAL

El Programa GAMER – La Era de los Sheitans – Capítulo 17 Subiendo de nivel

Eran las seis y media de la mañana; los chicos, como todos los días desde su llegada, hubieron de levantarse a alrededor de las cinco de la mañana para ducharse, desayunar y estar a las órdenes de Edium para antes de las seis. El aseo personal y la toma de alimentos debían hacerse prácticamente a contrarreloj, sin tiempo de masticar; claro que podrían levantarse más temprano para no tener que apurarse tanto, y aunque había quienes lo hacían, la mayoría de los GAMERS preferían esos pocos minutos adicionales de sueño que conseguían con su displicencia, por ello todas las mañanas los chicos estaban a las carreras.

Apenas pasados treinta minutos de que comenzara la jornada del día, los sesenta y cuatro cadetes del Grupo 1 estaban ya en su décimo quinta vuelta a la cancha de fútbol, exhaustos, muy separados unos de otros, evidenciando con ello la disparidad de condición que cada uno poseía.

—¡Vamos chicos, muestren más energía! —Edium «impulsaba» a los GAMERS a continuar. —¡No pasaremos a lo siguiente hasta que completen las veinte vueltas!

La mayoría de los chicos sólo volteó a verlo pero no le espondieron, no tenían suficiente aliento para hacerlo.

Se esforzaron para completar la veintena de vueltas a la cancha, ya conocían la rutina diaria y sabían que lo que estaba por venir no era mejor, pero al menos podrían dejar de correr por un rato.

Conforme se iban terminando las vueltas, la fila de GAMERS del Grupo 1 se separaba más; al final dificultosamente intentaban correr aquellos chicos con la peor condición, con sobrepeso o carentes de velocidad; Jurgen, Lewis y Néster se encontraban entre ese grupo, el último ni siquiera trataba de correr y se limitó a caminar, manteniendo una mirada de desprecio hacia el instructor y para con sus compañeros.

El grupo que lideraba la carrera tampoco la estaba pasando bien, para Kl4ws, que apenas retomaba la condición física que antes tuviera, resultó extenuante mantenerse a la cabeza y se esforzó el doble pues no se podía permitir el dar la impresión de debilidad ante sus compañeros; sin embargo su esfuerzo rindió frutos ya que fue el primero en completar la veintena.

Las chicas de «Prämenstruelles Syndrom», no estaban mucho mejor, Brooke apenas podía respirar y se estaba quedando a la mitad de la línea, Ingrid no soportaba el calor y también se estaba rezagando; para Jade las cosas fueron más sencillas, la chica era deportista de alto rendimiento, solía correr maratones por lo que no tuvo problemas en llegar segunda, dejando a Sharon tras ella, inclinada sobre sus rodillas mientras trataba de recuperar algo de aliento para continuar, estaba lejos de ser la última pero tampoco llegaba primera; eso la frustraba.

—¡¿Qué sucede rubia, acaso eso es todo lo que la número uno puede lograr!? —Le gritó Edium con cinismo; Sharon no tenía energía para contestarle pero le hizo una seña ofensiva tan pronto el teniente le dio la espalda; finalmente llegó quinta.

—¡Vamos, vamos, ánimo! —Edium juntaba a su grupo al centro de la cancha, los chicos se reunían lentamente; Jurgen vomitaba en una esquina. Aún no eran las siete de la mañana.

—¡Perfecto chicos, estoy orgulloso de ustedes! Hora de hacer músculo, todos corriendo al gimnasio, ya saben lo que le ocurre al último en llegar.

Edium había implementado una rutina particular: veinte vueltas a la cancha de las seis a las siete de la mañana, después el equipo correría hacia el gimnasio donde el último en llegar sería aporreado con globos repletos de un asqueroso caldo de desperdicios antes de pasar a las duchas; el castigo no tenía una finalidad proactiva y Edium simplemente lo hacía por divertirse; sin embargo para los GAMERS ese era uno de los pocos momentos donde podían reír; Jurgen daba gracias por la presencia de Néster, pues ellos dos solían quedar al final y era por lo general Néster quien quedaba de último.

—¡Chicos, a calentar, vamos, vamos, VAMOS!

Comenzaron ejercicios de activación articular, dando uso a cada una de las articulaciones de sus cuerpos, comenzando desde la cabeza hasta los pies. Dedicaron aproximadamente diez minutos a esa actividad, el doble de lo que a cualquier otro le hubiese llevado; a Edium le gustaba hacerlo bien.

Continuaron con trabajo aeróbico a baja escala, dando pequeños saltos, sentadillas y moviendo el tronco; nuevamente dedicaron el doble de tiempo que lo que cualquier otro instructor tomaría.

Acto seguido Edium les indicó colocarse unas pesadas mancuernillas en brazos y piernas para realizar repeticiones de levantamiento, intercalaban las mancuernillas con ligas y diversos instrumentos de resistencia, así era más difícil.

Finalizaron con ejercicios de estiramiento y relajación muscular, comenzaron relajando el cuerpo y finalizaron relajando individualmente cada extremidad. En total dedicaron casi una hora a calentar, combinada con la hora que dedicaron a correr; los chicos estaban exhaustos.

—¡Ejercicios de fuerza!

Desganados los GAMERS obedecieron y tomaron los diferentes aparatos para hacer ejercicio; no había suficientes para todos así que algunos eran forzados a realizar calentamiento adicional en espera de su turno (¡por supuesto que no podrían descansar!). Comenzaron con pesas, la indicación era incrementar la fuerza física de los chicos por lo que realizaron diferentes ejercicios como levantar una pesada barra desde la cintura hasta el pecho; movimientos con mancuernas; flexiones de brazos y varias más que resultaron bastante agotadoras para los más débiles elementos del grupo, Jurgen entre ellos, sus brazos ya parecían muertos.

Las actividades evidenciaban la diferencia de capacidad física de los chicos, pues mientras algunos, como Kl4ws, estaban acostumbrados a estos ejercicios y los realizaban con facilidad; otros, como Jurgen, veían sus brazos temblar cada que levantaban una pesa y eran inclinados a los lados al no poder mantener la actividad constante y perder el equilibrio.

Continuaron con ejercicios de equilibrio y coordinación consistentes en levantar la rodilla hasta doblar la cadera y mantenerse sobre un pie durante todo el tiempo que los chicos pudieran resistir; tocar el suelo al mismo tiempo con un brazo y una pierna dejando las otras dos extremidades suspendidas en el aire; lanzar una pelota con una mano y atraparla con la otra (ejercicio que fue el que más disfrutaron los cadetes); correr moviendo el brazo correspondiente al mismo tiempo que la pierna, izquierda con izquierda y viceversa, este ejercicio causó muchas risas.

Terminando las actividades anteriores y sin apenas tiempo de descansar procedieron a realizar ejercicios de resistencia, también fundamentales para el proyecto. Comenzaron con varias series de flexiones y abdominales, pasaron por las máquinas de poleas, pesas y lanzamiento de pesados balones a alta velocidad. Al finalizar Edium de nuevo no dio tiempo para descansar y los condujo a realizar ejercicios de velocidad; subieron corriendo unas escaleras, saltaron la cuerda, hicieron carreras de relevos y saltos de rana.

Dedicaron cerca de dos horas estas actividades; casi a las diez de la mañana Edium les indicó se detuvieran, dedicaron un par de minutos a castigar al último de ellos en llegar al gimnasio, que nuevamente fue Néster, quien quedó cubierto de porquería y lanzaba increpaciones a sus compañeros, los cuáles se habían divertido mucho con su desgracia. Al finalizar Edium los condujo a ducharse ya que estaban por iniciar la preparación teórica en el salón del Grupo 1.

—¡Cinco minutos de ducha! —Les gritó.

Los chicos, que apenas y podían mantenerse de pie, fueron corriendo a las duchas por indicaciones de Edium (quien gustaba de aprovechar el máximo posible de los minutos para entrenar) donde se dividieron en hombres y mujeres para dirigirse a sus respectivas zonas. Si esto fuera una universidad normal, como pretendían los líderes que pareciera, sería el momento de las burlas y el bullying, pero estos chicos estaban tan agotados que nadie tenía deseos de molestar al otro. Se ducharon en pocos minutos, se vistieron con ropas de cadete limpias y dejaron las de ejercicio en un depósito donde serían lavados pues las volverían a usar más tarde ese día; finalmente se dirigieron caminando al salón del Grupo 1.

Uno a uno los aspirantes a GAMERS comenzaron a ingresar al salón, a colocarse en equipos y en sus respectivos lugares, mismos que Edium había asignado previamente; algunos chicos aún mostraban algo de energía para bromear, sin embargo la mayoría parecían autómatas, habían perdido todo el ímpetu que tenían cuando recién se enlistaron al programa.

Kl4ws y Lewis se dirigieron rumbo a sus lugares, ambos siempre a disgusto debido al compañero de equipo que les había tocado, casi nunca volteaban a verse ni se dirigían la palabra; Lewis gustaba de pedorrearse al lado del teutón a fin de hacerlo enfadar y provocar una riña, para Kl4ws la hora de una pelea estaba muy cerca y sabía que destrozaría a su rollizo compañero; pero aunque contaba con el respaldo de Bushnell y Baer, su compañero era cercano a Edium, y en los entrenamientos era aquel la máxima autoridad por lo que se arriesgaba a un castigo en caso de partirle la cara como tanto deseaba.

Los dos se sentaron en sus asientos y encendieron sus pantallas sin decirse nada, Lewis nuevamente se pedorreó, ni siquiera trató de disimularlo.

—Este estuvo bueno. —Dijo.

Kl4ws apretó los puños y contuvo la respiración, sus ojos estaban enrojecidos, nunca antes había deseado tanto golpear a alguien, nunca nadie lo había provocado tanto.

Gabe también se encontraba en el salón, lo cual sorprendía a sus compañeros, a los doctores y al propio Edium; el chico solía ausentarse mucho pero esa actitud había cambiado una vez que entró a formar parte de los chicos del teniente; pocas veces había llegado tarde en lo que llevaban de entrenamientos y, aunque aún había motivos de queja, que en otra persona quizá serían muy graves, para Gabe había un progreso, se veía más integrado al grupo.

Su compañera, Brooke, llegó a su lado y, como todos los días, le dedicó un afectuoso saludo.

—»¡Buenos días!» —Mostró su característica y enorme sonrisa, abriendo sus tiernos ojos verdes.

Gabe sólo la volteó a ver y musitó un saludo que pocas veces se llegaba a entender, a continuación puso un videojuego en su pantalla y se perdió en él. Brooke ya se estaba acostumbrando a su compañero y había dejado de tomárselo personal, incluso lo notó más abierto a ella pues casi le pudo interpretar un «Buenos días» en las palabras que el chico le balbuceara. Para ella no había sido fácil pues, acostumbrada a hablar mucho y siempre tan enérgica, el mantenerse enfocada en lo que el teniente decía sin tener con quien hablar era algo nuevo para ella; Edium observaba a su pareja de estudiantes y se congratulaba por su visión, ambos se estaban ayudando uno al otro.

En el otro extremo del salón, Sharon se encontraba sentada en su lugar, con la cabeza sobre sus brazos y recargada sobre el asiento, había llegado antes que su compañero, quien solía tardar demasiado en el baño ya que aprovechaba que todos los demás se bañaban en otra área para realizar sus necesidades biológicas y después ducharse a solas. Jurgen solía llegar apenas listo para comenzar la jornada y la del día no era la excepción; el chico subió las escaleras que lo llevaban a su asiento, caminando como si tuviera alambres atorados entre el cuerpo y la ropa, sus extremidades le dolían mucho. Llegó a su lugar y saludó con timidez a su compañera, sin mirarla mucho tiempo; ella le devolvió el saludo.

—Hola. —Le respondió Sharon, y el chico tomó asiento.

Jurgen apretaba los labios y fruncía el seño, sentía mucho dolor en todo el cuerpo, comenzó a apretarse los brazos, seguían siendo delgados pero le pesaban como si fuesen de plomo. Notó que estaba cubierto de moretones, era un chico muy torpe y se golpeaba frecuentemente durante los ejercicios; vio que su muñeca derecha estaba inflamada, se había golpeado durante el lanzamiento de balones cuando realizaban los ejercicios de velocidad, no se dio cuenta que Sharon lo estaba observando hasta que ella le habló.

—¿Te duele? —Le preguntó la chica.

—… Un poco, no mucho, casi nada. —Trataba de hacerse fuerte.

—Esa inflamación se ve muy fea, deberías ponerte algo; en el botiquín de allá, —señaló al lado de la puerta por la que los cadetes seguían entrando, —hay ungüentos y vendas, deberías colocarte un vendaje para ayudar a que sane.

Jurgen no supo responder, sólo se levantó y regresó a la entrada, tomó un ungüento y un paquete de vendas, volvió a su lugar. Primero se aplicó la pomada, era una sustancia con un desinflamatorio y analgésico, de color verde y con olor a mentol, parecía pasta dental. Después tomó las vendas, las abrió y envolvió con ella su muñeca derecha, dejando un desastre pues los vendajes se habían hecho nudo y se doblaban entre sí; su compañera lo veía entretenida.

—¿Nunca te has puesto un vendaje verdad? No se hace así. Mira, deja te ayudo.

Sharon retiró las vendas por completo y las enderezó, luego las paso suavemente sobre la muñeca inflamada del chico, envolviéndola con varias vueltas y después pasando el vendaje por entre la palma y el pulgar; finalizó apretando y colocó una cinta adhesiva para mantenerla en su lugar, había quedado muy bien aunque Jurgen sentía que estaba muy apretada.

—… Gracias. —Dijo el chico.

Sharon le sonrió y se recostó sobre sus brazos en la base de su escritorio sin dejar de verlo, Jurgen no sabía si era el momento de iniciar una conversación. —»¿Qué le digo?» —Pensaba. Por su mente aparecieron varios temas de conversación: —»Ese Edium está loco, ¿verdad? Hace mucho calor. ¿Qué desayunaste?» —No tuvo que decir nada, fue ella quien habló.

—Debe ser muy difícil para ustedes. —Dijo ella.

—… ¿Qué cosa?

—Esto, los ejercicios. A mí me está matando y eso que iba casi a diario al gimnasio, y cuando no iba al menos hacía algunas rutinas en casa. No imagino cómo ha de ser para ustedes.

Jurgen no supo si la chica trataba de ser agradable o si lo estaba criticando. Ella añadió.

—No sueles ejercitarte mucho, ¿verdad?

—… No, poco más bien.

Sharon se levantó y recargó sobre su asiento, estiró sus brazos hacia arriba, arqueó la espalda y, por ello, levantó el pecho. Jurgen no pudo alejar la mirada, de hecho pudo ver su sujetador bajo el tirante de la camiseta, trató de ver más adentro.

—Estoy muerta, me duele todo el cuerpo. —Dijo la chica mientras seguía estirando sus brazos y torciéndose, finalizó recostada sobre el respaldo, con los brazos sueltos a cada lado y mirando hacia el techo; Jurgen la seguía observando, no se daba cuenta que tenía la boca entre abierta.

—No desesperes, vas bien. —Dijo nuevamente ella sin voltear a ver al chico. —Pronto dejará de doler, no quisiera quedarme sin compañero.

Edium no tardó en llegar y comenzar la preparación teórica, que era la principal de la fase en que actualmente se encontraban. Comenzó haciendo un breve recuento de lo que vieron el día anterior y continuó explicando un poco más acerca de los sheitans; todos los días se descubría algo nuevo de las criaturas por lo que siempre había algo qué añadir respecto a esas bestias; para ello un elemento del grupo de investigación había sido invitado por el teniente para explicar mejor los nuevos hallazgos (realmente era porque Edium no los entendía); en esta ocasión se había descubierto el proceso de gestación de los sheitans debido a la captura de uno de ellos que estaba gestando; tanto el sheitan madre como su pequeño retoño habían fallecido en la captura pero, gracias a la disección, se pudo explorar la manera en que estos demonios se conformaban durante su período gestacional. Faltaba mucho por descubrir, los GAMERS preguntaban:

—¿Cuánto tiempo dura su gestación?

—¿Cuánto tiempo viven?

—¿Cuándo alcanzan la maduración?

Las respuestas a esas y el resto de las preguntas seguía en espera a próximos descubrimientos.

Continuaron estudiando armamento, se les otorgaban a los GAMERS diagramas de rifles M16 del ejército a fin que conocieran su funcionamiento base y supieran las partes que los componían, hacían lo mismo con las granadas de fragmentación, cegadoras, incendiarias y de humo; las armas de mano, los chalecos antibalas y demás equipo de uso cotidiano en la milicia. Edium siempre les recordaba que esa era información que era importante conocieran, aún si, por las características del programa, sus chicos no fueran a utilizar ese tipo de armamento.

Revisaron documentos de estrategia militar, Edium repetía que el objetivo de la batalla era «el fin de la guerra». Explicó a los chicos la diferencia entre estrategia militar, táctica militar y logística militar.

Les habló de Jenofonte, miembro de la expedición de los Diez Mil, cuando en la batalla de Cunaxa, del 401 a.C. diez mil guerreros griegos arrasaron a un ejército persa en terreno hostil, hecho precursor de la conformación de los ejércitos profesionales, reclutando soldados a cambio de jugosas recompensas (lo cual resonó fuerte dentro de cada GAMER); les explicó cómo se conformaron los ejércitos divididos de acuerdo a sus características particulares en la que diferentes oficiales tomaban el mando de su propio pelotón y de la forma en que valientemente enfrentaban a un oponente que era, en teoría, superior.

—»Sólo en una cosa nos llevan ventaja los jinetes: pueden huir con más seguridad que nosotros». —Les recitó sobre el texto de Anabasis.

Habló de las hazañas de Alejandro Magno, quien con apenas 40 mil elementos pudo vencer a 500 mil bajo el mando de Darío III de Persia para consagrar el Imperio Romano. Relató una anécdota de este célebre estratega; contó que el padre de Alejandro, cuando éste era un niño, compró un caballo bravío e imposible de domar, llamado Bucéfalo, y como el pequeño Alejandro notó que su bravura era debido a que le asustaba su propia sombra y cómo logró montarlo al ponerlo de frente al sol. Alejandro montó a Bucéfalo y sobre él tomó todo reino que estuvo a su paso cuando éste apenas contaba con 22 años de edad, el promedio con que los GAMERS contaban.

—Los mejores hombres y las mejores armas. —Les dijo Edium, —igual que ustedes; tienen la audacia de la juventud.

Les comentó la técnica de las sarissas, con la que colocaba sus fuerzas en formación de erizo ante la que los enemigos se estrellarían contra una mortal pared de lanzas. Les habló del factor sorpresa al cambiar el comportamiento esperado por uno completamente improvisado.

Les contó de Aníbal, quien atacó al Imperio Romano golpeando en puntos inesperados para ellos, recorriendo caminos inexplorados y que ofrecían riesgos tan importantes como sus recompensas. De él enfatizó el reconocimiento de la propia debilidad: —Atacar por tierra si por mar se está en desventaja. —Les habló de cómo usar el terreno a su favor, la colocación de los soldados en posiciones que tomen ventaja de su situación geográfica, el movimiento en tenaza.

Comentó de Atila el huno, que aprovechaba las estrategias de ataque y huída, emboscadas y el uso de las cualidades naturales de sus elementos militares. Les contó de la batalla de los Campos Cataláunicos y de la forma en que Atila hizo aguardar a su ejército para proceder en el momento adecuado, no mencionó que perdieron esa batalla.

Hablaron de historia más reciente y les contó sobre el famoso general George S. Patton, —»la mejor defensa es el ataque, no deben dar ningún respiro al enemigo», —dijo Edium parafraseando a Patton.

De Patton les habló de la importancia de tomar acción. —»Los troyanos construyeron un muro y los griegos lo tomaron; los chinos construyeron una muralla; las trincheras son muros al revés. La única manera de ganar la guerra es atacar, seguir atacando y, después de eso, atacar más».

Rescitó los dichos de Patton respecto a siempre buscar estar a cubierto, de la importancia de la observación del terreno, tanto desde tierra como del aire y la habilidad para crear uno mismo su propia cobertura. Les habló de la importancia de guardar la distancia a fin de no verse las tropas afectadas por un ataque único que pudiese terminar con un gran número de elementos. Comentó acerca de la formación y del cuidado que se debe tener al momento de colocarse unos con otros; moverse tan rápido como para alcanzar a colocarse tras de las líneas enemigas. Les habló de la Operación «Fortitude», consistente en la creación de un escuadrón falso, acompañado de equipo de utilería; con el fin de desequilibrar la inteligencia del enemigo y desviar su atención.

—Estar siempre un paso adelante. —Les dijo el teniente.

Alrededor de las cuatro de la tarde, después de haber dedicado largas horas a los estudios y preparación teórica, de revisar cada aspecto del oponente, del combate en diferentes locaciones, de las armas y de la historia de la guerra; Edium otorgó a sus cadetes la posibilidad de descansar y comer algo, tendrían exactamente una hora de comida y descanso pues a las cinco continuarían la jornada.

Los chicos salieron presurosos del salón en dirección del comedor designado para su ala, donde los elementos de la cocina ya estaban listos para atenderlos tan pronto llegaran. Tenían poco tiempo, estaban muy agotados y hambrientos.

Se dispusieron en las mesas encontrándose con compañeros de otros grupos que también estaban en su hora de alimentos; no todos los grupos recibían los mismos períodos de descanso pues no había espacio suficiente para atenderlos a todos así que estaban divididos en diversos comedores y seguían horas de comida diferentes. Los grupos raras veces tenían oportunidad de convivir entre ellos y era únicamente la hora de comida el momento en que intercambiaban comentarios y podían conocer al resto de sus compañeros GAMERS.

La rutina era la siguiente, los miembros del Grupo 1 llegaban un tanto desorganizados hasta el comedor y tomaban una bandeja, a continuación se formaban en fila frente a la enorme cocina a fin de recibir los alimentos del día, los cuales eran cuidadosamente seleccionados para que favorecieran al desarrollo muscular, por lo que sabían horrible. Pasaban después a sentarse en cualquier lugar disponible de las mesas, ocasionalmente compartiéndola con algún compañero de otro grupo; aquellos chicos más sociables charlaban con ellos sin temor, pero también existían algunos competitivos y territoriales que sentían que eran rivales.

Debido a su popularidad previa gracias a sus actividades en internet, Sharon, Kl4ws y Reolf eran frecuentemente buscados por el resto de sus compañeros que no tenían la posibilidad de verlos tantas horas como el resto del Grupo 1. Les pedían consejos, les decían que eran admiradores suyos desde hace mucho tiempo, a veces les pedían autógrafos. A Sharon frecuentemente la invitaban a salir a pasear por Blossom cuando coincidieran en el día de descanso; a ella le gustaba la atención pero solía rechazar las propuestas dando excusas ridículas, no ayudaba que muchos de sus pretendientes fueran realmente feos.

Por supuesto no sólo ella era buscada con esos fines, el resto de las chicas también recibía atención de parte de los GAMERS masculinos y de hecho algunas relaciones comenzaban a consolidarse aquí y allá en ese mundo de jóvenes llenos de hormonas.

Reolf y el resto de los chicos que tenían cierta fama por sus participaciones en medios relacionados a la tecnología, solían recibir a sus admiradores con particular alegría sin importar lo cansados que estuviesen; Reolf era especialmente apreciado por el resto de los GAMERS y les respondía devolviéndoles el mismo afecto, había logrado fama gracias a ellos así que los colocaba en una posición privilegiada.

Por su lado Kl4ws solía estar de mal humor, le incomodaban las muestras de afecto que recibía y a veces respondía de forma grosera; era parte de su personalidad y algo por lo que se le conocía desde antes de formar parte del programa. Pero aún así era muy popular y siempre había quien deseaba volverse su amigo; y claro las chicas también se sentían atraídas por él, eso sí no le desagradaba en absoluto y solía responder de forma positiva si la chica era físicamente agraciada, él y su amigo Markus conseguían muchas citas.

Un poco aislados de los demás era donde solían sentarse Jurgen, Lewis y otros cuántos GAMERS de mediana o baja categoría, todos ellos hombres; al igual que cuando fueron estudiantes no eran muy populares y preferían mantenerse lejos de la concurrencia, se hacían bromas y se divertían entre ellos. Hablaban de sus compañeras, de cuál sería la más atractiva, discutían sobre cuáles atributos de las chicas les gustaban más, se animaban mutuamente a hablarles aunque nadie tomaba verdaderamente la iniciativa.

—Ahí está ese. —Dijo Lewis refiriéndose a Kl4ws, que caminaba junto a Markus en dirección a un asiento luego de conversar con unas chicas.

—Ya deja eso. —Le respondió Jurgen, Lewis no hizo caso, se levantó de su lugar sonriente.

Lewis caminó haciéndose paso entre el resto de sus compañeros, se acercó a Kl4ws, quien estaba distraído conversando con Markus; al alcanzarlo el rollizo GAMER hizo un movimiento con el cuerpo, fingiendo que chocaba con su odiado rival lo que hizo que el chico tirara su bandeja. Kl4ws se enfureció de inmediato y propinó un empujón a Lewis, quien devolvió el «saludo» de la misma forma. Markus trataba de detener a su amigo mientras que el resto de los integrantes de la mesa de los mediocres se había levantado para hacer lo propio con Lewis.

—¡Ich werde dich töten! —Le gritó Kl4ws mientras su amigo lo retenía.

—¡Primero tendrás que matarme! —Respondió Lewis, que no había entendido lo que su oponente le gritó.

Los chicos se hicieron de palabras, Kl4ws estaba listo para pelear y Lewis vaya que deseaba la riña, de ese modo podría demostrar que era él el más fuerte del Grupo 1. Así era su táctica, buscar al más fuerte, retarlo y vencerlo para tomar el mando, al menos así creía que funcionaban las cosas.

El alboroto fue captado por algunos guardias quienes comenzaron a acercarse; su presencia no le importaba a Lewis pero fue Kl4ws quien hubo de retirarse pues temía perder los privilegios a los que había accedido al enlistarse.

Finalizada la hora de comer, a alrededor de las cinco de la tarde, los chicos son enviados de regreso con el teniente Edium, nuevamente a la superficie y en dirección del campo de entrenamiento; allí comenzarían rutinas básicas de ejercicio militar como carrera de obstáculos, escalar la cuerda y algo de práctica en deportes de contacto. Como era costumbre, dedicaban a esa fase alrededor de dos horas; Edium además arrojaba bolsas con desperdicios y heces para emular el desagradable olor de los sheitans; muchos no podían soportar el olor y vomitaban.

A las siete de la noche Edium los dirigía al campo de tiro, en un gran salón subterráneo con muy buena iluminación y a prueba de ruido, donde practicarían con rifles de asalto y pistolas de mano; debido a que la mayoría eran inexpertos en el uso de armas de fuego y como utilizaban armas y municiones reales, Edium en un comienzo dividió al grupo en segmentos manejables de diez chicos, para de ese modo supervisarlos de mejor manera; sin embargo una vez que sus chicos comenzaron a mostrarse más diestros en el manejo de las armas, incrementó el volumen de sus grupos de modo que pudiesen practicar sin interrupciones, todo en pos de, eventualmente, poder practicar los sesenta y cuatro GAMERS a la vez.

Dedicaban dos horas a la práctica de tiro y una hora más que usaban para la realización de unos ejercicios adicionales que Edium ordenaba al azar. A las diez de la noche el teniente daba por finalizados los entrenamientos del día y permitía a sus chicos retirarse a tomar una ducha, cenar algo ligero y descansar. De ese modo la rutina de los GAMERS quedaba de la siguiente forma:

5:00 hrs. Levantarse, ducha y desayuno.

6:00 hrs. Carrera en la cancha de fútbol.

7:00 hrs. Calentamiento previo.

8:00 hrs. Ejercicios de gimnasio.

10:00 hrs. Ducha y comienza fase teórica.

16:00 hrs. Pausa para descanso y comida.

17:00 hrs. Ejercicios militares.

19:00 hrs. Práctica de tiro.

21:00 hrs. Ejercicios varios.

22:00 hrs. Finaliza la jornada.

Eran jornadas de diecisiete horas, seis días a la semana, con sólo un día libre alternado para los grupos. Y mañana volverían a comenzar.

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